viernes, 14 de diciembre de 2007

Quiromancia

Método de adivinación de la personalidad y el futuro, basado en la lectura de las líneas y los "montes" de las manos. Tradicionalmente se ha considerado que las mujeres gitanas la practican con más profesionalidad. Evidentemente, se trata del mismo fenómeno que atribuye a los planetas o a los números propiedades inexistentes. Los supuestos aciertos, como siempre, están basados en la sugestión y en la memoria selectiva.

Numerología

Se basa en la creencia de que los números son la clave para descifrar los secretos del Universo. Sigue la tradición secular al respecto de atribuir propiedades mágicas a los guarismos. Los numerólogos actuales, que los hay, afirman que dándole un valor numérico a cada letra del alfabeto, se puede saber la personalidad de un individuo cuyo nombre "sume" una determinada cifra del 1 al 9.

I Ching

Su traducción es "Libro de las mutaciones", un texto recopilatorio de oráculos chinos taoístas. Basa sus consejos en la creencia espiritual de que todo fluye. Como método de adivinación, se cuenta con unas varillas de madera. Una vez que se han construido unos hexagramas, se consulta el número resultante en el oráculo correspondiente del libro. Las respuestas, una vez más, son tan interpretables como las preguntas.

Grafología

Divertimento sin ninguna base que dice averiguar la personalidad del individuo cuya letra se lee. No confundir con el peritaje caligráfico, que compara escritos para descubrir su autenticidad. La grafología moderna es un invento del siglo XIX. Forma parte de nuestra mitología contemporánea, que olvida que el pensamiento mítico se construye mediante metáforas (en este caso, igualar la forma con el fondo).

Geomancia

Se basa en la invención china del "flujo armonioso de energía terrestre". Localiza lugares donde la confluencia entre yin y yang es propicia, por ejemplo para construir edificios. También es un método de adivinar el futuro. Quizás el I Ching sea una herencia de este ancestral pasatiempo de flujos de energía inexistentes. Una versión occidental reciente de esta graciosa ridiculez es la teoría de las "líneas ley", según la cual los lugares sagrados del mundo están unidos por líneas rectas. Y una variación es el feng shui, también chino, que se usa asimismo para encontrar lugares propicios. Herencia afortunadamente descafeinada y doméstica es esa misma práctica para colocar plantas de interior en las casas de los occidentales con el cerebro sorbido por las tendencias "nueva era".

Cartomancia y tarot

La adivinación mediante el uso de cartas de juego es una práctica muy antigua. El tarot, de origen incierto, se puso de moda en la Europa del siglo XVI. Se trata de un conjunto de estampas de inspiración espiritual, que hablan de creencias que ponen en relación la Tierra con el llamado Cielo. Los dibujos reúnen símbolos astrológicos, alquímicos, esotéricos y religiosos, tanto cristianos como paganos. Para las prácticas actuales de engaño, se utilizan mayoritariamente los llamados arcanos mayores, 22 láminas que se prestan a múltiples interpretaciones. Los 56 arcanos menores se pueden utilizar para jugar al guiñote, por ejemplo. Es frecuente que los defensores de la práctica de "echar las cartas" utilicen circunloquios para justificar su entretenimiento anulador: el futuro, dicen, no está en las cartas sino en su interpretación.

Astrología

Nacida en Babilonia, es la práctica que sigue el lema mítico: "Lo que está abajo es como lo que está arriba". Durante 2.000 años fue sinónimo de astronomía, hasta que a ésta se le despojó del componente delirante. Se utiliza para predecir el futuro, y su reflejo más popular es el horósccopo de las revistas, al que ni siquiera los defensores (¡aún quedan!) de esta invención milenaria dan crédito. Pero lamentablemente siguen defendiendo que la posición de los planetas del sistema solar en el momento del nacimiento influye en la personalidad del individuo. Y la gente continúa preocupándose por el signo del zodíaco de cada cual.

jueves, 13 de diciembre de 2007

Artes adivinatorias

Surgen de la necesidad imposible de conocer el futuro. Suelen ponerse en práctica a través de los llamados adivinos. Su menor o mayor éxito se deriva de la capacidad de éstos para interpretar detalles y actitudes del cliente y aplicar el sentido común. Las artes adivinatorias más clásicas son la astrología, la cartomancia (que incluye el tarot), la quiromancia y la geomancia (como el I Ching o el Feng Shui).